Lo que dejó el incendio del tren en Santa Isabel: Estaciones de Metro no cuentan con extintores

Foto del avatarContrapoder ChilePortadaOpiniónHace 1 meses742 Vistas

Por Ariel López, ingeniero en Transportes

Una semana después de que un tren se incendiara en estación Santa Isabel, apareció un extintor en el andén. Llegó tarde, como suelen llegar las explicaciones. Durante la emergencia, la caja destinada a ese equipo estaba vacía. La seguridad estaba señalizada. Lo único que faltaba era aquello que debía protegernos, el extintor.

No era una ausencia imprevisible, desde antes del incendio había advertido públicamente sobre estaciones con cajas de emergencia vacías. Después de Santa Isabel recorrí las doce estaciones de la Línea 5 entre Baquedano y Bellavista de La Florida. Fotografié los puntos señalizados para instalar extintores. En cinco estaciones no encontré el equipo: Ñuble, Camino Agrícola, Pedrero, Mirador y Bellavista de La Florida, resultado: cinco de doce no existían. Casi la mitad del trayecto observado, en la misma línea donde una semana antes había ardido un coche del metro.

No es una muestra representativa de toda la red. Tampoco hace falta recorrer cada estación para comprender que existe un problema. Cuando cinco cajas están vacías, lo razonable no es discutir la metodología del recorrido, sino revisar las cajas restantes. La pregunta es sencilla ¿Metro inspeccionó todos sus extintores después del incendio?

Si lo hizo, debe explicar por qué esas cinco estaciones continuaban sin el equipo en el lugar señalizado. Si no lo hizo, debe explicar qué tendría que ocurrir para que una empresa ferroviaria revise una medida de seguridad tan elemental y obligatoria.

El Decreto Supremo N° 594 no emplea metáforas. Establece que todo lugar de trabajo con riesgo de incendio debe contar con extintores adecuados, accesibles, señalizados y operativos. Su cantidad depende de la superficie protegida y de la distancia necesaria para alcanzarlos. La normativa también exige personal capacitado para utilizarlos. Metro no está exceptuado. Ser una empresa pública no convierte el fuego en un asunto privado.

Metro podría responder que existen otros extintores en oficinas o boleterías. Entonces debe demostrar que su número y ubicación cumplen la normativa. Porque un extintor puede existir en el inventario, en la oficina del jefe, y, al mismo tiempo, no existir para quien lo necesita. Las emergencias tienen esa mala costumbre de no preguntar quién tiene las llaves de los extintores.

¿Un extintor habría evitado la destrucción del tren en Santa Isabel? No podemos saberlo sin una investigación técnica independiente. Depende del origen del fuego, de la energía, del agente extintor y de la rapidez con que actuara personal capacitado. Pero sí sabemos algo: cuando no hay extintor, la posibilidad de utilizarlo es exactamente cero.

La seguridad ferroviaria funciona mediante barreras sucesivas: detección, alarma, extinción inicial, desenergización, control del humo, evacuación y respuesta de Bomberos. Una barrera puede resultar insuficiente. Lo que no puede hacer es faltar. Y si además existen dudas sobre el funcionamiento de la red seca, el problema deja de ser una caja vacía, y se vuelve un sistema de protección que no protege.

En un restaurante o un centro comercial, la falta de extintores puede generar inspecciones, multas y hasta una clausura.
La jurisprudencia tampoco deja mucho espacio para las metáforas. En 2023, la Corte de Apelaciones de Santiago confirmó sanciones contra una empresa cuyas infracciones incluían no contar con suficientes extintores según la superficie del establecimiento.

En 2024, la Corte de Apelaciones de Chillán mantuvo la clausura de un recinto municipal donde los extintores vencidos formaban parte de varias deficiencias graves. Ninguna sentencia afirma que un extintor ausente produzca automáticamente la clausura, pero ambas establecen algo incómodo para Metro: las obligaciones de seguridad son fiscalizables y la propiedad pública no constituye una excepción.

¿Por qué aquello que sería sancionado en una empresa privada o incluso en un recinto municipal parece tolerable cuando se trata de Metro? Los fiscalizadores existen, la Seremi de Salud puede aplicar el Decreto Supremo N° 594. La Dirección del Trabajo puede revisar la protección de los trabajadores. Las direcciones de Obras Municipales pueden inspeccionar los edificios de uso público. Y el Ministerio de Transportes tiene la unidad de investigación de accidentes ferroviarios. ¿Quien fiscaliza a Metro? ¿o Metro se manda solo?

Autoridades hay varias. Lo que no aparece es la fiscalización. ¿Quién revisó la estación Santa Isabel antes del incendio? ¿Quién advirtió que faltaba el extintor? ¿Por qué apareció recién hoy el que está instalado? ¿Cuántas cajas vacías existen en el resto de la red? ¿Por qué los ciudadanos tenemos que informar a Metro cosas tan obvias como que casi la mitad de las estaciones de mi recorrido no tienen extintores?

La empresa puede responder publicando su inventario de extintores por estación y andén, con sus ubicaciones, capacidades, fechas de inspección y registros de mantenimiento. También puede informar si después del incendio realizó una auditoría extraordinaria. Si no la hizo, es grave. Si la hizo y no encontró las cajas vacías, también.

Instalar un extintor en Santa Isabel después de que ardió un tren no demuestra que Metro haya aprendido. Sólo demuestra que corrigió el lugar donde el incendio ya ocurrió. La seguridad exige que el equipo esté disponible antes del fuego, no que aparezca después.

Si faltan extintores y la red seca no está operativa en varias estaciones, la pregunta es inevitable, cuando comience la próxima emergencia, ¿qué habrá entre el fuego y los pasajeros, aparte de la suerte?

Porque una seguridad que solo se materializa cuando termina el incendio no es seguridad.

Es una metáfora.

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