
Por Olivia Cofré, beneficiaria del Programa Yo elijo mi PC
En la actualidad, tener acceso a un computador para realizar quehaceres es algo casi natural, incluso desde antes de la pandemia pasó a ser una necesidad básica cotidiana para cualquier persona, desde niños hasta la tercera edad, y eso quedó más que demostrado en esa crisis. Pero, si bien tener un computador nos parece común, no hay que olvidar que sigue siendo un lujo.
Poder costearse un computador propio es una dificultad para muchas familias chilenas, es probable que tu primer computador haya sido el que heredaste de algún hermano y lamentablemente si no fuese por este programa, habría miles de niños sin acceso al nuevo mundo digital.
Cuando pasé a séptimo básico, fui beneficiaria, al igual que todos mis compañeros, de un computador. En mi casa sólo había uno y nos turnábamos con mi familia para poder estudiar o conectarnos a alguna red social. Recuerdo lo lento que funcionaba y lo mucho que demoraba en investigar algo o hacer algún trabajo, debido a la cantidad de archivos que mi familia tenía guardados. Cuando llegó mi computador, al principio quedé impresionada con lo rápido que era, ya no pasaba un día completo haciendo una presentación a comparación del anterior. Gracias a este, me adentré al mundo del internet, y adquirí un sinfín de información que no iba a obtener en el colegio municipal.
Uno de los argumentos principales para justificar esta decisión es que el computador no significaría un impacto en el aprendizaje y educación, y la verdad es que discrepo totalmente. Todos somos conscientes de que la educación que brindan los colegios municipales no es la mejor, aunque existan docentes increíbles que se esfuercen y saquen herramientas de donde no tienen, no es suficiente debido a los recursos con los que cuentan, y justamente esa es la autonomía que nos brinda el computador.
Tener esta herramienta nos permite indagar en espacios que no encontramos en clases, ya que nos permite investigar sobre temas de nuestros propios intereses y aumenta significativamente nuestra creatividad y conexión con lo que está afuera. Considero firmemente que evaluar la importancia de un computador únicamente para mejorar las notas del final de semestre es una forma súper restrictiva para valorar su real utilidad.
También se habla sobre la gestión de este programa, diciendo que hubo computadores que no fueron entregados. Ese problema administrativo es de ustedes, no de los niños, nuestras infancias no debiesen verse afectados por un mal manejo administrativo, quitarles este producto no tiene que ser una consecuencia de su mal trabajo. Yo entiendo que eliminar este programa pueda ser un gran ahorro para el Estado, pero en vez de abandonar este proyecto que busca reducir las desigualdades educativas entre estudiantes, que impulsa su conocimiento fuera del aula, y que disminuye la brecha digital, quizá podrían reformular el beneficio y mejorar sus fiscalizaciones para que el producto llegue a quienes lo necesiten.
Tomándome la atribución de hablar por las futuras juventudes beneficiadas de este programa, y recordándole las veces en las que usted, Presidente, mencionó que no realizaría recortes en áreas de beneficio social durante los debates, le solicito no tomar esta lamentable decisión y seguir permitiendo que los estudiantes de escuelas municipales puedan ir más allá de la calidad de los contenidos entregados en sus establecimientos…