Si vas a conducir, no bebas: El Caso de Martín Larraín ocurrió en Fiestas Patrias

Foto del avatarMiguel YañezEditorial, PortadaHace 1 años4.7K Vistas

Por Miguel Ángel Yáñez, abogado de DD.HH y cofundador de Contrapoder Chile

Septiembre en Chile huele a asado, empanadas y vino tinto. Es tiempo de reuniones familiares, música y baile, de dejar por unos días atrás la rutina y los problemas. Sin embargo, también es el mes en que las cifras de accidentes de tránsito aumentan dramáticamente, dejando cada año decenas de víctimas fatales, familias destruidas y un sistema judicial que muchas veces muestra sus peores contradicciones.

La advertencia no es nueva: si vas a celebrar, no manejes bajo los efectos del alcohol ni las drogas. La diferencia entre llegar a casa sano o no volver nunca más puede estar en una sola copa o en una decisión irresponsable.

El recuerdo del caso de Martín Larraín, hijo del exsenador de Renovación Nacional, Carlos Larraín, vuelve inevitablemente en estas fechas. El 18 de septiembre de 2013 atropelló en Curanipe a Hernán Canales, quien murió en el lugar por la gravedad de sus heridas. Incluso, en vez de auxiliarlo, escapó del lugar sin prestar ayuda al hombre. Tras juicios y apelaciones, la justicia lo condenó apenas por cuasidelito de homicidio y descartó el estado de ebriedad. En un segundo juicio, incluso fue absuelto. La sensación de impunidad quedó instalada: el apellido y el dinero parecieron pesar más que la vida de una persona humilde.

Ese caso muestra con crudeza la desigualdad ante la ley: mientras los poderosos tienen recursos, contactos y defensas que logran atenuar sus culpas, el ciudadano común que comete un error similar enfrenta no solo la tragedia de haber causado la muerte de otro, sino también la cárcel efectiva. En Chile, no todos los choques ni los juicios valen lo mismo.

Por eso, en estas Fiestas Patrias la reflexión es doble. Primero, la responsabilidad personal: celebrar no puede ser sinónimo de poner en riesgo a los demás. Segundo, la responsabilidad colectiva: exigir un sistema judicial que no dependa del apellido o la billetera, sino que garantice igualdad y justicia real.

Chile necesita fiestas, pero también necesita vida, responsabilidad y dignidad. Brindemos, sí, pero con conciencia. Porque el verdadero patriotismo no está en beber hasta el olvido, sino en cuidar la vida propia y la de los demás.

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