
Por Julián Castillo González, Lic en Trabajo Social de la Universidad de Tarapacá y Mg (c) en Políticas Públicas, Gobierno y Territorio de la UAH, y presidente del Centro de Estudios Conciencia y Síntesis
“Pobreza por ingreso cae del 20,5% a 17,3% con respecto a la medición anterior” (año 2022). Ese es el titular que subió el Gobierno respecto a la CASEN 2024, por otro lado, el diario El Mercurio en su titular expresa que la “pobreza multidimensional sube en grupos de adultos mayores, personas con discapacidad y pueblos indígenas”. Dos titulares que expresan, por un lado, lo concreto, de cómo el Estado mediante los subsidios monetarios han sido el sostén de los primeros deciles de la población para lograr salir de la pobreza, consecuencia, sin ello la pobreza y la desigualdad se encontraría a niveles incalculables, por otro lado, la manifestación de la deshonestidad, de la distorsión pública para configurar la realidad hacia el favor de una minoría.
Bajo esta situación, ya tenemos como referentes de la actual oposición han salido de manera rastrera a defender el titular de El Mercurio, señalando que es un titular interpretativo, o que derechamente no es coherente con la metodología del 2013. Lo que ignoran es que bajo la metodología del año 2013 la pobreza igualmente disminuye. Es curioso, que el hermano ideológicamente indefinido de El Mercurio, La Tercera tenga un titular opuesto a él reconociendo que 600 mil personas salieron de la pobreza desde el 2022.
Si bien persisten desafíos por parte del Estado como es que los primeros deciles puedan crecer en cuanto a ingresos autónomos, lo que en paralelo también se presente una equivalencia entre ello y los subsidios monetarios. Por otro lado, lograr dar garantías de protección social en la primera infancia, que son los retos evidentes a tomar según la última CASEN, no obstante, es innegable que en estos cuatros años el Gobierno ha tomado un rol de responsabilidad fiscal y políticas públicas tal que economistas de diferentes sectores (a excepción del polo más radical como Jorge Quiroz y el economista de apellido compuesto) reconocen que el actual Gobierno, ya ad portas de bajar el telón ha realizado una gestión que ha generado sorpresas a nivel nacional e internacional, en donde la inflación el 2022 llegando a dos dígitos, en la actualidad nos encontramos en el 3,4%.
Un número que los libertarios del país trasandino mirarían con recelo, pero para la actual oposición esto es insuficiente, lo que en consecuencia lo finalizan con cinco palabras: “Chile se cae a pedazos”, ¿Cómo responderá el próximo Gobierno en cuanto a la siguiente CASEN 2027-2028? ¿Se va a desdecir también del propio Ministerio de Desarrollo Social y Familia?
Ya lo dijo el expresidente del Banco Central Robert Zahler: “Cuesta recordar un gobierno que se inicie con mejores condiciones macroeconómicas internas”, señalando que la economía chilena entra al 2026 sin desequilibrios macro, lo cual es un caso favorable para el país, lo que se convierte un insensato la instalación de un gobierno de “emergencia”.
Lo que este tipo de declaraciones como las de El Mercurio y quienes serán próximamente el nuevo oficialismo es debilitar las políticas sociales, robustecer su Gobierno de “Emergencia” para desmembrar al Estado por capricho ideológico e instalar la antítesis entre la seguridad social y la progresión económica de los habitantes del país.
Un gobierno que persiste en una gobernanza mediante la sensación y no la racionalidad está condenado a tener una efímera luna de miel en donde el descontento de las promesas incumplidas se proyecte en los meses después asumiendo la administración del Estado.