
Por Lily Zúñiga, periodista, escritora y exjefa de prensa de la UDI
A dos semanas de haber sido electo como Presidente, el republicano José Antonio Kast aún mantiene la interrogante sobre su principal anuncio de campaña. La reducción de 6 mil millones de dólares del erario fiscal, equivalente al 2,6% del PIB, en un plazo de 18 meses. Anuncio que se convirtió en uno de los puntos más polémicos y cuestionados de su campaña, principalmente por la falta de claridad en el origen de los recortes y que, según variados expertos económicos, seria técnicamente inviable sin afectar beneficios sociales y el financiamiento de servicios críticos.
Hasta ahora no tenemos respuestas y menos explicaciones, solo señales que abren aún más interrogantes, sobre cómo el recién electo Presidente de la República, enfocará esta drástica reducción sin, y tomando sus propias palabras, “cortar ningún beneficio social”.
Y justamente en las señales es que me quiero detener. A tan solo 48 horas de haber sido electo, Kast junto a su asesor económico, Jorge Quiroz, nos sorprendió con un viaje a Argentina y nada más y nada menos que a reunirse con el Presidente de ese país, el libertario Javier Milei, para abordar, según informó, temas de seguridad, economía y situación migratoria regional, pero Kast aprovechó muy bien la instancia y sumó reuniones con empresarios, el jefe de la cartera de Economía Argentina, Luis Caputo y José Luis Daza, secretario de Política Económica del vecino país, por lo menos para mí, una de las más llamativas señales.
La afinidad entre ambos mandatarios quedó evidenciada durante su reunión en la Casa Rosada, momento en el que el Republicano plasmó una de las más inquietantes señales. Junto a la ya icónica motosierra, Milei y Kast sonrieron y posaron a las cámaras confirmando que “la libertad avanza”. Pero en Chile no fue muy bien visto por parte de la población y obligó al mandatario electo a dar explicaciones, bajándole el perfil y señalando que “la motosierra es un emblema del presidente Javier Milei… nosotros no la usamos en nuestras presentaciones”.
Pero en su visita y según información publicada, el Presidente electo Kast, se reunió privadamente con José Luis Daza con quien tiene una “amistad profunda” según ha declarado, para invitarlo a integrarse a su futuro gabinete. Según sus cercanos lo vería como “triministro” de las carteras de Economía, Minería y Energía, pero otros señalan que Kast lo mira como su futuro ministro de Hacienda. Daza por su parte, admitió en medios argentinos que “le ofrecieron algunos cargos” y que se encuentra evaluando la propuesta.
Muchos dudan que Daza acepte la tarea de liderar alguna cartera ministerial en Chile, esto porque según cercanos al economista, se encontraría muy cómodo en Buenos Aires, “trabajando entre amigos” y muy motivado con el desafío de dar un fuerte giro a la economía argentina, por la dimensión de la tarea y el prestigio internacional que conllevaría lograr esta misión.
Luego de conocer los detalles de este apresurado viaje, que según declaró Kast se realizó con el fin de recoger experiencias internacionales, las dudas se agudizan, precisamente por las señales que dejó esta fugaz e intensa visita al país vecino y aunque el nuevo mandatario señala que cada país tiene su realidad y que Chile no replicará “exactamente” las medidas de Argentina, es imposible no pensar que ese diseño es el que se está mirando con total atención y que coincide con los anuncios de ajustes al plan fiscal que querría ejecutar el republicano.
Aunque para sus seguidores representa orden y saneamiento económico, para sus críticos y sectores de la oposición, la motosierra simboliza una postura violenta y deshumanizada que ignora el impacto social de los recortes masivos en salud, educación y previsión, críticas y alabanzas que se han visto graficadas en estos 2 años de Gobierno de Javier Milei, quien tomó la misión de “talar” el gasto público y reducir el tamaño del Estado.
Para finales de 2024 y durante 2025, el concepto se intensificó y ahora sería la “motosierra profunda” o “2.0”, enfocada en privatizaciones, reformas laborales y la eliminación de ministerios y empleados públicos (más de 33.000 despidos reportados a inicios de año).
El primer año de gobierno, el Presidente ultraderechista redujo en un 30% el presupuesto nacional como parte de su batalla contra el déficit. Los recortes alcanzaron a toda la administración, con especial dureza en educación, infraestructura y desarrollo social, mientras se priorizaban los ministerios de Defensa y Seguridad.
Pero el saneamiento de las cuentas públicas ha significado que la inflación, que superó el 210% anual a finales de 2023, haya bajado al 47,3% anual, según la última cifra oficial informada en mayo, pero muchos esperan que con la ayuda de los 20 mil millones de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), esto baje a 35,9%. Sin embargo, el costo que están pagando los argentinos por esta corrección económica es brutal.
La inflación ha caído, pero se han perdido casi 276.000 mil empleos formales, han cerrado cerca de 20 mil pequeñas, medianas y grandes empresas; la deuda de los hogares ha aumentado. Un estudio de mayo de 2025 reveló que el 91% de los hogares argentinos tiene algún tipo de deuda. Nueve de cada diez familias se han endeudado para cubrir necesidades básicas diarias, lo que evidencia una gran fragilidad económica. Sumado al desplome del poder adquisitivo.
Dentro de los sectores más afectados están los jubilados quienes sufrieron un recorte estimado en el gasto previsional de aproximadamente USD 38.000 millones. El bono extraordinario para quienes cobran la mínima se ha mantenido fijo en $70.000 desde marzo de 2024 y el gobierno eliminó la cobertura gratuita de más de 40 fármacos que anteriormente el Programa de Asistencia Médica Integral (PAMI) entregaba sin costo.
El gobierno de Milei ha dado de baja o suspendido miles de Pensiones No Contributivas (PNC) por invalidez, argumentando “incompatibilidades” administrativas o falta de controles adecuados. Esto dejó a miles de personas sin su único ingreso, con impacto en las prestaciones médicas, traslado, entre otros.
En definitiva y sin importar donde se mire, Argentina ha sufrido un impacto profundo que incluso algunos analistas y críticos han calificado como un “holocausto social” por el daño que ha generado en los más vulnerables, pero para Milei, Caputo y Daza es un éxito que los podría dejar como los grandes salvadores de países en crisis, la pregunta es, ¿A qué costo?
Y es justo esa la respuesta que necesitamos para que la especulación sobre el futuro de beneficios estatales tan claves como la PGU, que incrementa las pensiones de 2,4 millones de chilenos, o el Copago Cero, con un alcance de 17 millones de afiliados a Fonasa y que permite un ahorro total para las familias chilenas de más de $370 mil millones de pesos, sea despejado. Pero nuestro recién electo presidente, José Antonio Kast, a menos de 48 horas de haber sido elegido, corrió a buscar las directrices de cómo ejecutar su plan y selló su reunión posando con la motosierra.
No me traten de exagerada si dudo de lo que señaló cuando dijo que Chile no replicará “exactamente” las medidas de Argentina. Las señales son claras si José Luis Daza, el ideario del descarnado plan económico de Milei, es el hombre elegido para lograr la reducción de los 6 mil millones de dólares.