
Por Lily Zúñiga, periodista, escritora y exjefa de prensa de la UDI
Hace unos días atrás, el candidato presidencial del PDG, Franco Parisi nos descolocaba con una nueva “idea” para incentivar a la ciudadanía a apoyarlo en esta tercera postulación a la presidencia del país.
En esta oportunidad propuso organizar “el tuning más grande de Chile” si él y su equipo de candidatos al congreso son electos, y que cada tercer domingo de marzo, rodearán La Moneda “con mucho ruido, mucha técnica, mucha ingeniería y mucho sonido”.
Seamos honestos en que no es tan sorprendente la propuesta viniendo de un candidato que se ha caracterizado por un mensaje populista y a ratos chabacano, donde frases controversiales como “enchular a la vieja” o “que Matthei deje de llorar”, han sido parte del repertorio de este ingeniero comercial que ganó notoriedad mediática por sus comentarios económicos, ganándose el nombre de “el economista de la gente” y llevándolo así a su primera postulación presidencial el año 2013 donde se presentó con un discurso antisistemico y crítico de la clase política tradicional, logrando capitalizar el descontento de una parte del electorado, obteniendo un sorpresivo cuarto lugar en esas elecciones.
Es así como el año 2021 lo vuelve a intentar con un discurso que mantenía su estilo alejado del establishment con enfoque en la economía, reducción del gasto público y un sistema educativo con mayor innovación y tecnología, todo esto con una lenguaje enérgico y directo, pero el candidato se encontraba viviendo en EEUU y su campaña se desarrollaba solo de manera telemática. Algo extraño y que le valió muchas críticas, que otros catalogaron de “novedoso” y una “inteligente manera de utilizar la tecnología”, pero el real motivo de su lejanía con Chile derrumbó todo su discurso y generó una crisis de credibilidad que hasta hoy, en su tercera carrera presidencial, le sigue penando, porque más allá de sus ganas de querer llegar a La Moneda metiendo “mucho ruido”, su credibilidad y capacidad para llevar las riendas del país, parecen tener muy “pocas nueces”.
El año 2011 el candidato del PDG fue demandado por pensión alimenticia. La deuda se acumuló durante varios años y se estimó un monto de más de 200 millones de pesos. El año 2022 en un reservado acuerdo, Franco Parisi habría reconocido adeudar más de 166 millones en manutención impaga de sus 2 hijos. El acuerdo logrado, fue un convenio de pago pactado con la madre y que le permitía deshacer el arraigo nacional que pesaba en su contra, a raíz del no cumplimiento de esta obligación. M$124.400 como deuda histórica; M$34.400 por gastos médicos y M$7.500 por alimentos, devengados entre febrero y junio del 2022. En total $166.398.845 que acordó pagar en un primer abono de M$30, lo que se sumaría al pago de una cuota mensual de 9UTM.
Si llevamos a años el pago de esta millonaria deuda, el ingeniero y economista estará libre de este compromiso en 38 años más. En esta misma instancia el líder del PDG renunció a la patria potestad de sus hijos. En una entrevista en junio del año 2025, Parisi reconoció tener “la mayor parte de la culpa” en el conflicto con su exesposa, aunque enfatizó en que sus hijos jamás sufrieron carencias.
A raíz del caso de Parisi, se visibilizó la violencia económica que sufren muchas mujeres y niños en Chile. La indignación pública se centró en la vulnerabilidad de los hijos involucrados y se cuestionó su compromiso, credibilidad, seriedad y responsabilidad, debilitándolo aún más como candidato presidencial.
En su programa actual, como en los anteriores, la mujer y su rol en la sociedad no son destacados, ni tampoco cuenta con medidas en relación a sus demandas, algo que no sorprende luego de transitar por su vida y conductas, es decir, en sus 147 páginas no menciona políticas públicas sobre los deudores de pensión de alimentos. En este último debate inició diciendo que a él y al PDG le preocupan mucho las mujeres y aún más esos 2 millones que se encuentran en DICOM por haber tenido que endeudarse para vivir. Cerró diciendo que “claramente queremos cuidarlas” y propuso un “retiro responsable y no inflacionario”.
En definitiva, la dicotomía entre antipolítico y sus controversias, lo dejan ver como un candidato populista, con propuestas superficiales, acompañado de un historial personal cuestionable que claramente ni con los “tuneos” se convertiría en una opción seria para nuestro país.