
Por Daniella Cicardini Milla, senadora
La administración Kast es la primera desde el retorno a la democracia, en 1990, en asumir sin autoridades provinciales. Ayer 11 de marzo, ninguna de las 40 delegaciones provinciales pudo hacer traspaso de mando porque no hay delegados ni delegadas nombrados. Regiones como Atacama no cuentan con un solo seremi designado.
¿De qué Gobierno de Emergencia hablan, entonces?
Un capitán que no nombra a su tripulación no puede pretender que el barco navegue. Menos en una supuesta emergencia. Esto es la demostración (y la confesión) de que no estaban preparados, ni tienen a nadie listo para gobernar en medio de la tormenta que ellos mismos levantaron.
Hay dos lecturas posibles. O el gobierno cree de verdad que existe una emergencia real y está siendo lento o negligente en resolverla, o se toma su tiempo en los nombramientos porque sabe que la emergencia es solo un relato político (para bots, para la galería) fabricado para ganar elecciones. La ciudadanía juzgará.
Antes de asumir, el Presidente Kast se paseó por el mundo en bilaterales y fotos con la ultraderecha global, en lugar de preparar los equipos para gobernar el Chile real. Dijo e hizo de todo, menos lo importante, que era tener listo un equipo titular completo desde el minuto uno, desplegado en los territorios, que es donde la gente vive las emergencias verdaderas.
Hoy, delegados provinciales y seremis brillan por su ausencia. Igual que las retroexcavadoras que prometió estarían ayer abriendo zanjas en la frontera, o los vuelos continuos con migrantes saliendo del país, como prometió en campaña. No hay retroexcavadoras en el norte, ni autoridades en los escritorios y territorios.
Llegó firmando papeles y decretos, sin tener antes brazos ni manos para actuar sobre el terreno. Donde vive y camina la gente. Donde se sufren las emergencias reales, en las calles, poblaciones y pasajes de las comunas, regiones y provincias del país.
Chile amanece hoy con gabinetes y autoridades regionales fantasma, para enfrentar una emergencia fantasma.