
En julio de 2025 falleció Alejandro Bustos, “el Colorín”, reconocido por ser el único sobreviviente del fusilamiento en el fundo Collipeumo de Paine, perpetrado por empresarios, civiles y carabineros, entre ellos, integrantes de la familia Kast.
Por Ignacio Pacheco
El 19 de julio de 2025, falleció Alejandro Bustos, “el Colorín”, reconocido por ser el único sobreviviente del fusilamiento en contra de campesinos en el fundo Collipeumo de Paine, perpetrado por empresarios, civiles y carabineros, entre ellos, integrantes de la familia Kast.
A través del escalofriante testimonio registrado por Miguel Espinoza, “el Colorín” relató lo ocurrido la noche del 20 de septiembre de 1973, asegurando que vio cómo les cortaban las lenguas con corvos y les sacaban los ojos a los campesinos que estaban en el lugar.
En la misma pieza audiovisual, Bustos identificó a dos civiles involucrados como “personas ricas y que andaban en todas las matanzas”. Sus nombres eran Francisco Luzoro y Christian Kast -hermano de José Antonio Kast-.
La familia Kast, propietarios de Cecinas Bavaria -reconocida sandwicheria y faenadora de Paine- quienes, aprovechando el Golpe de Estado, tomaron represalias en contra de sus trabajadores por la creación de un sindicato de la empresa. Destacando a Pedro Vargas, pionero en la creación de dicho sindicato y uno de los primeros detenidos en el cuartel de Paine.
En la investigación realizada por el periodista Javier Rebolledo, se reconoce que Michael Kast, padre de los hermanos Kast, facilitó un camión y un chofer a carabineros para “efectuar su trabajo”; trabajo que consistiría en la búsqueda y persecución de campesinos. Sumado a esto, en el testimonio de Alejandro
Bustos, señala que Christian Kast se encontraba en la comisaría de carabineros y en el cerro Collipeumo.
Contrapoder Chile conversó en julio de 2025 con Marcelo Acevedo, presidente del sitio de Memoria del Estadio Nacional, quien aseguró que la familia Kast “ha estado siempre involucrada en todo el aparato represivo de Paine y de todo el sector sur de Santiago”.
“Me parece insólito que un personaje de esta familia sea candidato presidencial, denotando lo poco que hemos avanzado como sociedad y el Estado ha sido cómplice del negacionismo”, dijo Acevedo en aquella instancia.
También Acevedo explicó que existe una profunda deuda con respecto a los cómplices civiles de la dictadura, quienes no solo apoyaron, sino que participaron directamente en crímenes como secuestros y asesinatos de campesinos.
Por su parte, Mónica Monsalves, dirigenta del Sitio de Memoria Cerro Chena, enfatizó en que el relato del “Colorín” es importante al ser el único sobreviviente: “Gracias a él, otros familiares lograron saber que había pasado con sus papás, sus esposos, se supo la verdad de Collipeumo. Gracias a él pudimos individualizar a los partícipes de esta caravana de la muerte”.
Incluso, Monsalves recuerda al “Colorín” como un hombre muy valiente, muy corajudo y sin miedo, a quien le arrebataron muchas cosas, entre ellas, sus tierras.
“Fue un ejemplo para aquellos hijos que quedaron sin sus padres, un héroe que a pesar del dolor y las balas en su brazo logró rescatar a uno de sus compañeros. Lo recuerdan como un héroe sin capa y convencido de sus ideales de justicia”, comentó la dirigenta.
Recordemos que, en tan solo la comuna de Paine se contabilizaron 70 víctimas por los vejámenes de la dictadura. La muerte de Alejandro Bustos no sólo marca el fin de una vida, sino también el silenciamiento de una voz clave en la búsqueda de justicia por los crímenes de la dictadura. Su testimonio permitió reconstruir los horrores vividos en Paine, y a su vez puso rostros y nombres a los responsables civiles de una de las matanzas más cruentas del país.