
Por Lily Zúñiga, periodista, escritora y exjefa de prensa de la UDI
Ni en sus peores pesadillas Evelyn Matthei imagino el resultado del domingo recién pasado. Los cálculos nunca fueron contundentes después de su desplome al tercer lugar, pero la fe se extendía a un supuesto “voto oculto” que se revelaría en las urnas, según algunos “expertos”, y que la llevaría a una segunda vuelta que, para algunos “era una batalla ganada” frente a la candidata del oficialismo, Jeannette Jara.
Pero, las urnas dijeron algo radicalmente distinto y dejaron a Matthei posicionada en un desolador quinto lugar, por debajo del candidato del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, nombre que se convertiría en clave, en un día donde la derecha tradicional del país se vio devorada por esta nueva y cada vez más radical ultraderecha que hoy es representada, aunque al parecer, no totalmente liderada por el Republicano José Antonio Kast.
Pasadas las 16 horas del domingo 16 de noviembre, circulaba la información de que a las 18 horas harían arribo al comando de Chile Vamos, los presidentes de partido que confirmaban la lista “Chile Grande y Unido”: Guillermo Ramírez (UDI) Rodrigo Galilea (RN) Juan Santa Cruz (Evópoli), Ximena Rincón por Demócratas, y un representante de Amarillos. Todos juntos analizarían el resultado presidencial y parlamentario, además de la posibilidad que existía, para algunos, de que Matthei fuera nominada a segunda vuelta.
A esas alturas Chile Vamos solo estaba dividido en un solo y no menor punto: ¿Irían de inmediato a felicitar a Kast si pasaba a segunda vuelta? Según señalan fuentes cercanas al comando de Matthei, la primera en resistirse habría sido la propia candidata, apoyada por sus más cercanos como Paula Daza, mientras otros guardaban un incómodo silencio.
A las 19 horas todo seguía tranquilo en calle Enrique Foster, ya que los primeros resultados mostraban un buen desempeño de su candidata presidencial, pero media hora más tarde todo cambió. Cerca de las 19:30, cuando se entrega el segundo informe de los votos por parte del Servel, las posibilidades de pasar a segunda vuelta se fueron a negro. Los resultados oficiales la dejaban en el cuarto lugar.
El ánimo cambió drásticamente y los rostros alicaídos de Juan Sutil, Guillermo Ramírez, Rodrigo Galilea, Diego Paulsen, Paula Daza, Gustavo Alessandri, Juan Antonio Coloma, Ximena Rincón y algunos alcaldes, habrían ingresado a una de las oficinas del comando, donde junto a Matthei, transparentaron la imposibilidad de pasar a segunda vuelta según la proyección de la votación y que ya debían salir a reconocer la derrota e ir a felicitar por su triunfo a José Antonio Kast.
Pero la voz fuerte, drástica y decidida de Matthei, volvió a transformar los rostros cabizbajos de los presentes. “Por ningún motivo iría” habría dicho la exministra de Sebastián Piñera, lo que generó una serie de intercambios de opiniones y recriminaciones, que apuntaron principalmente al ingreso de Sutil en la última parte de la campaña y a Ramírez, acusándolo de jamás haber perdido su vínculo con Kast.
Mientras el ambiente no bajaba la tensión ya que nada lograba convencerla de ir al comando del Republicano, un llamado de Johannes Kaiser cambió todo.
El llamado lo habría recibido Paula Daza, quien comunicó a Matthei con el candidato de Libertarios. Luego de unos minutos de conversación, Matthei habría finalizado la llamada notoriamente afectada y preguntado a viva voz “quién me acompañará”. En ese momento Demócratas y Amarillos se restó, siendo solo los representantes de la UDI y RN quienes confirmaron que la acompañarían.
A las 20 horas dio su discurso de cierre desde su comando ubicado en la comuna de Las Condes, para luego dirigirse a felicitar al Republicano. La incomodidad de la candidata fue más que evidente, pero según señalan, Kast también lo estaba. Llegando al comando de Kast habrían estado solos en una oficina por no más de 3 minutos, para luego salir y hablar con los medios de comunicación.
Sin lugar a dudas unas de las campañas más descarnadas que le ha tocado enfrentar a Matthei, donde pasó de ser la heredera del legado de Sebastián Piñera a la última opción de su sector, luego de haber sido constante y sistemáticamente vilipendiada e incluso humillada por el sector de José Antonio Kast, a quien acusó de hacer “campaña sucia” en su contra, entonces resulta obvio preguntarse: ¿cuál será el rol de Matthei en esta segunda vuelta? ¿Podrá esta mujer que fue atada de manos para defenderse contra las mentiras divulgadas por RRSS apoyar al que ha sindicado como responsable? ¿Qué fue lo que Johannes Kaiser le dijo a Matthei para convencerla de ir donde Kast?
Interrogantes que hablan de un sector que quedó más herido que unido después de los últimos resultados presidenciales y parlamentarios, y que hoy pronostican en público un triunfo aplastante sobre la candidata oficialista. Aunque las posibilidades de Jara son estrechas, el canibalismo que predomina en la derecha clásica y al parecer también heredada por esta nueva, puede hacer que esos mismos errores de cálculo que mantuvo esperanzada a Matthei hasta las 19:30, se conviertan en tan solo un dejavú.