A 4 años: ¿Por qué aún no formalizan a Virginia Reginato?

Foto del avatarContrapoder ChileOpinión, PortadaHace 7 meses2.8K Vistas

Por Lily Zúñiga, periodista, escritora y exjefa de prensa de la UDI

Virginia Reginato Bozzo es, para bien o para mal, una de las figuras más emblemáticas del poder municipal en Chile postdictadura. Su ingreso a la política local se produjo tras las elecciones municipales de 1992, las primeras luego del retorno a la democracia. Desde entonces, su nombre quedó asociado al de Viña del Mar, no solo por su prolongada permanencia en el municipio, sino también por la forma en que ejerció el poder y las consecuencias que hoy pesan sobre su legado.

Durante tres períodos consecutivos como concejala (1992, 1996 y 2000), Reginato consolidó una alta votación que la convirtió en la principal carta de la derecha para disputar la alcaldía. Ese objetivo se concretó el 6 de diciembre de 2004, cuando derrotó al entonces alcalde Jorge Kaplán. Comenzaba así una era política que se extendería por casi dos décadas y que marcaría profundamente la gestión municipal de la llamada “Ciudad Jardín”.

Reginato lideró Viña del Mar durante 17 años ininterrumpidos, siendo reelecta con amplias mayorías en 2008, 2012 y 2016. Su poder parecía inamovible hasta que la ley que limita la reelección de autoridades puso freno a una nueva postulación en 2021. Aun así, fue electa concejala.

Sin embargo, ese último intento por mantenerse en la esfera pública terminó abruptamente cuando, en julio de ese mismo año, el Tribunal Calificador de Elecciones la inhabilitó por cinco años para ejercer cargos públicos, sanción fundada en el notable abandono de deberes y el gigantesco déficit financiero acumulado durante su administración.

Hoy, a sus 86 años, Reginato vive un retiro forzado, rodeado de causas judiciales que avanzan con una lentitud difícil de explicar. Acusaciones por fraude al fisco y asociación ilícita se acumulan en la Fiscalía Regional de Valparaíso desde hace más de 3 años sin que, a enero de 2026, la exalcaldesa haya sido formalizada en las aristas penales más relevantes. La demora no solo llama la atención: erosiona la confianza en la capacidad del sistema judicial para enfrentar a figuras de poder.

Uno de los hitos más contundentes ocurrió el 19 de julio de 2022, cuando se hizo público el informe de “Auditoría de situación Financiera y Presupuestaria y Forense” de la Municipalidad de Viña del Mar. El documento, que revisó la gestión entre 2016 y 2021, reveló un perjuicio económico estimado en cerca de $100 mil millones de pesos, una cifra que grafica con crudeza la magnitud del desorden administrativo heredado.

Entre los antecedentes más escandalosos destacó el pago de aproximadamente $23 mil millones en horas extras, además de 63 observaciones que daban cuenta de falencias críticas en el control financiero y presupuestario, en la gestión municipal y en los procesos de reclutamiento y contratación. No se trataba de errores aislados, sino de un patrón sistemático de mala administración y falta de control.

A este panorama se sumó un informe de la Policía de Investigaciones, elaborado por la Brigada Investigadora de Delitos Económicos, en el marco de una querella presentada por el propio municipio en 2022. El peritaje acreditó que Claudio Boisier, exgerente de la Corporación Municipal de Viña del Mar, solicitó cheques a su favor bajo el concepto de “valores a rendir” entre 2015 y 2018, fondos que terminaron financiando gastos personales como joyas, restaurantes, licorerías y combustible para vehículos particulares.

El escenario judicial se volvió aún más complejo a inicios de 2026, cuando la Contraloría General de la República ratificó que Reginato, junto a otros 11 exfuncionarios, debía restituir más de $1.100 millones a la Corporación Municipal. La sanción se explica por el daño patrimonial provocado por el no pago de cotizaciones previsionales y de salud, omisión que generó intereses y multas millonarias.

Así, mientras el déficit total estimado bordea los $100 mil millones, las restituciones ordenadas corresponden solo a montos específicos por daños comprobados. Una verdadera danza de millones fiscales que, después de más de una década, aún no logra traducirse en responsabilidades penales claras. La pregunta es inevitable: ¿cómo es posible que existan tantos antecedentes y, aun así, la justicia siga sin formalizar a quien alguna vez fue la indiscutida “reina” de la Ciudad Jardín?

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