Esta es la respuesta de Contrapoder Chile al alcalde Mario Desbordes tras graves acusaciones sobre nuestro medio

Foto del avatarMiguel YañezEditorial, PortadaHace 2 meses2.5K Vistas

Las democracias no se fortalecen cuando las autoridades desacreditan a la prensa. Se fortalecen cuando el poder acepta el escrutinio público, responde con argumentos y respeta el derecho de los medios a informar, investigar y cuestionar.

Las recientes declaraciones en el podcast Discrepemos -de Juan Vallejos- del alcalde de Santiago, Mario Desbordes, en las que sostiene que ContraPoder sería un medio financiado por Rusia, vinculado al Kremlin y un supuesto “medio satélite” de El Ciudadano, constituyen acusaciones de extraordinaria gravedad. No porque representen una diferencia política -que es legítima en toda democracia-, sino porque atribuyen hechos concretos que afectan la credibilidad y reputación de un medio de comunicación sin exhibir evidencia que los respalde.

Cuando una autoridad pública formula imputaciones de esa naturaleza, el estándar no puede ser la especulación. Debe ser la prueba. Y hasta ahora, no se ha presentado un solo antecedente objetivo que permita sostener tales afirmaciones.

ContraPoder no recibe financiamiento del Estado ruso, del Kremlin ni de ninguna organización extranjera. Tampoco depende editorialmente de otro medio de comunicación. Somos un medio completamente independiente, cuya existencia ha sido posible gracias al apoyo de nuestros suscriptores y lectores, personas que voluntariamente aportan recursos para que el periodismo independiente pueda seguir existiendo en Chile.

No contamos con grandes grupos económicos detrás, ni con financiamiento del Gobierno de José Antonio Kast, ni con millonarias campañas publicitarias. Nuestro principal capital es la confianza de quienes creen que el país necesita un periodismo libre, crítico e independiente del poder político y económico.

Precisamente por esa independencia debemos hacer un esfuerzo permanente por ejercer un periodismo profesional, riguroso y objetivo. Nuestro deber es fiscalizar al poder, investigar los asuntos de interés público y publicar información que contribuya al debate democrático, sin importar quién ocupe los cargos de gobierno o de oposición.

Por eso preocupa especialmente que una autoridad de la relevancia institucional del alcalde de Santiago utilice su posición para instalar sospechas infundadas sobre un medio de comunicación. No se trata simplemente de una polémica entre un político y un medio. Cuando el poder desacredita a la prensa mediante acusaciones no acreditadas, se genera un efecto que trasciende a los involucrados: se busca sembrar dudas sobre la legitimidad del trabajo periodístico y disminuir la confianza ciudadana en quienes ejercen una función de control democrático.

Ese tipo de narrativas son peligrosas. En distintos países, la deslegitimación sistemática de medios críticos ha comenzado precisamente con acusaciones de conspiraciones, financiamiento extranjero o supuestas agendas ocultas, sin evidencia verificable. El objetivo suele ser el mismo: desplazar la discusión desde los hechos investigados hacia la supuesta falta de legitimidad de quienes los publican.

La libertad de prensa no protege únicamente el derecho de un medio a publicar. También exige que las autoridades actúen con responsabilidad cuando realizan afirmaciones capaces de afectar la honra y credibilidad de periodistas y medios de comunicación. La crítica es parte de la democracia; la imputación de hechos sin sustento no debiera serlo.

Desde ContraPoder seguiremos haciendo exactamente lo que hemos hecho desde el primer día: ejercer un periodismo independiente, financiado por nuestra comunidad de suscriptores, comprometido con el interés público y dispuesto a fiscalizar al poder, cualquiera sea el color político de quien lo ejerza.

No responderemos con campañas de desprestigio. Responderemos con periodismo.

Porque las diferencias democráticas se resuelven con argumentos. Las investigaciones se controvierten con antecedentes. Y las acusaciones graves solo tienen cabida cuando existen pruebas que las respalden.

Todo lo demás constituye una forma de deslegitimar la prensa independiente y un precedente que ninguna democracia debiera normalizar. ContraPoder seguirá defendiendo el derecho de la ciudadanía a recibir información libre, crítica e independiente, porque ese compromiso está con nuestros lectores y con la democracia, no con ningún poder político, económico o extranjero.

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